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miércoles, septiembre 06, 2006

Jefes.

Hace un rato que no me quejo de nada. Muy probablemente se deba a que estoy muy metido con mi proyecto de El circulo de lectores en el cual trato de ser más constructivo y propositivo, cosa que es ligeramente más difícil que realizar los comentarios espasmodicos que abundan en fix the cosmos.

Por otro lado el comenzar a obligarme a escribir en este sitio mis quejas, fue el remedio más efectivo para reducir el número de quejas que hago diariamente. El sólo hecho de tener que contribuir con regularidad ha desalentado mis ganas de escribir. Que cosa más patética. Supongo que soy un flojonazo sin remedio.

Bueno. Esta vez tengo un argumento muy bueno y es el motivo por el cual estoy escribiendo:

Los jefes de trabajo.

Muchas veces he criticado a mis jefes en todos los niveles. Desde mi casa con mis padres, pasando por la escuela; con los maestros, hasta ahora que tengo que soportar al calvito de mi jefe.

Permítanme describir al ser más incoherente del mundo. El sujeto en cuestión es de entrada la persona más displicente que yo conozca. Su andar, su actuar, en fin. Su personalidad completa sugieren a la real academia que su fotografía sea incluida dentro de la palabra "huevón".

Este tipo se caracteriza por inhibir cualquier deseo por la detección de nuevas áreas de oportunidad, además de tener un olfato fino a la hora de hacer zalamerías a sus superiores.

Para él, no existe el concepto de "cliente" y si alguna vez lo ha considerado debe estar enterrado en el fondo de su lista de prioridades.

Es un caso. La última novedad fue que gracias a sus inagotables ganas por quedar bien con los jefes, suspendimos un gran proyecto, que serviría a la compañía para una toma de decisiones más estructurada y que a la larga otorgaría beneficios para la compleja estructura organizacional del lugar en el que trabajo.

Pues no. Resulta que un buen día los jefes dijeron que no había recursos y que debíamos suspender todos los proyectos. Mi jefe no osó replicar que había un proyecto en especial el cual no deberíamos suspender. Si me apuran un poco, quizá hasta se quiso deshacer de semejante responsabilidad usando las artimañas que conoce... Quitarse los pantalones, agacharse y decir... Soy todo suyo, jefecitos.

Obviamente a mis clientes no les gustó la noticia y decidieron presentar una queja formal y amplia, tras la cual los jefes ¡Decidieron reemprender el proyecto!.

Grrrrrr. Estoy seguro que nuestro usuario interpreto estas señales como síntoma de incapacidad (no los culpo). Y al poco tiempo decidió suspender definitivamente el proyecto, otorgándoselo a alguien más. Por supuesto alguien que carece de la visión estructural y de la capacidad técnicas necesarias para realizar dicho proyecto.

Mi pronóstico es que próximamente tendrán un sistema que cumplirá a medias con las expectativas iniciales, y que además la solución estará lista con retraso de unos cinco o seis meses.

En fin. Todo se lo debo al ESTUPIDO de mi jefe.

1 comentario:

TURO dijo...

Hey! disculpa la tardanza,solamente te aviso que el Monasterio BENEDICTINO es cátolico pero ve con buenos ojos el ecumenismo y para preguntar información sobre los budistas.El número del Monasterio BENEDICTINO es:o1(777)3821121;para que te den el de la hospederia y preguntes por la señorita Karina.

¿Quejas?