Hace no mucho yo vivía en un lugar muy cercano al Distrito Federal. Demasiado pronto abandoné este sitio, en búsqueda de mejores oportunidades. Asistí al bachiller con la esperanza de encontrar un foro de conocimiento, donde pudiera elevar mi valor espiritual.
Después asistí a la universidad con el objetivo de encontrar una fuente de trabajo que me permitiera incrementar mis posesiones materiales.
Todo esto lo hice basándome en un pequeño aunque grande esfuerzo. Tuve que olvidarme de las estrellas, y con ello de los sueños.
Recuerdo con cariño las noches en mi pueblo en las que salía a asombrarme gracias al interminable número de estrellas que diariamente se dibujaban en la bóveda celeste. Y la impresión de ser menos que grano en la arena de la playa.
Hace unos días celebré la vista de una estrella solitaria en el cielo del DF. Pero a mi esposa nuevamente no le cayo en gracia que yo dijera que en esta urbe del caos por fin se me había concedido el ver una estrella.
Una queja más.
Peligro: El contenido de este blog está conformado únicamente de residuos de mi conciencia.
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